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2 de febrero de 2026

De las palmas al corazón: Candelarias para educar en la fe

La parroquia ha vivido la Celebración de las Candelarias 2026 con los niños y niñas de catequesis en un ambiente cercano, alegre y muy participativo. Este año, además, la jornada tuvo un detalle que muchos recordaremos: un parón de lluvia nos dejó el tiempo justo para celebrar juntos, con calma y sentido, en un lugar muy especial.


En el atrio del templo: un encuentro a las puertas de casa

La celebración tuvo lugar en el atrio de la entrada al templo, ese espacio que es, simbólicamente, “la antesala” de la casa de Dios. Allí, familias, catequistas y comunidad nos reunimos para vivir un gesto sencillo pero lleno de significado: quemar las palmas y ramas de olivo bendecidas de la pasada Semana Santa.


El ambiente fue festivo y familiar: los niños participaron con ilusión, atentos a la explicación y al valor de lo que estábamos haciendo.


Un gesto que conecta el año cristiano

Las palmas y ramas de olivo que guardamos desde el Domingo de Ramos nos recuerdan la entrada de Jesús en Jerusalén y el inicio de la Semana Santa. Al quemarlas, descubrimos que en la vida cristiana los signos se transforman y nos ayudan a caminar:

Lo que fue signo de alegría se convierte en un gesto que nos prepara para seguir avanzando.

El fuego expresa renovación y purificación, un volver a lo esencial.

De este gesto nace también una tradición muy conocida: de las palmas quemadas se obtiene, tradicionalmente, la ceniza que se impone al inicio de la Cuaresma.



La Candelaria: Cristo es la Luz

La Candelaria (fiesta de la Presentación del Señor) nos recuerda que Jesús es la Luz que ilumina nuestra vida. Por eso, la luz y el fuego nos ayudan a explicar a los pequeños algo fundamental: celebrar en la parroquia no es “hacer cosas”, es vivir la fe con sentido, aprendiendo a mirar la vida desde el Evangelio.

Objetivo catequético: aprender a celebrar desde dentro


Esta actividad tiene un propósito muy claro: que los niños y niñas de catequesis no sean solo espectadores, sino que aprendan a participar, comprender y celebrar.

Con gestos como este, la parroquia acompaña a los más pequeños para que:

  1. conecten Semana Santa, Cuaresma y la vida cotidiana;
  2. descubran que la fe se transmite también con símbolos y experiencias;
  3. sientan la parroquia como su casa, donde se aprende a creer en comunidad y en familia.


Gracias por hacerlo posible

Agradecemos a catequistas, familias y a todas las personas que colaboraron para que, incluso con la incertidumbre del tiempo, pudiéramos vivir esta celebración. Ese parón de lluvia fue un regalo, y lo aprovechamos para compartir un momento que deja huella: luz, encuentro y fe a las puertas del templo.

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